sábado, 19 de julio de 2008

VER EL FUTURO

Todos nosotros o al menos la mayoría alguna vez hemos visitado a un médico. Después de escuchar el relato de nuestras dolencias el profesional nos somete a un examen clínico, dicho vulgarmente NOS REVISA.

El siguiente paso, teniendo en cuenta los síntomas que surgen de dicho examen suele (no en todos los casos) extendernos una orden para realizar una serie de análisis clínicos, indicándonos volver a una próxima entrevista con los resultados de los mismos.
Estas medidas adoptadas por el profesional lejos de asombrar a nadie, por el contrario son consideradas necesarias y muchas veces imprescindibles para poder emitir un diagnóstico acertado. Previa lectura de los resultados de los análisis clínicos, el médico está en condiciones de llegar a conclusiones válidas para diagnosticar la enfermedad que nos afecta.

La tercera etapa, el tratamiento se divide en dos partes, la medicación ordenada y la evolución que se espera provocar en la desaparición inmediata o paulatina de los síntomas. De ser favorable esta evolución, el médico está en condiciones de formular un PRONÓSTICO, que no es otra cosa que el juicio que el médico se forma acerca del curso de una enfermedad por el estudio de sus síntomas. Cuando no se cuenta con estos elementos de juicio, se dice vulgarmente que el PRONOSTICO ES RESERVADO.

Por último el médico ordena un nuevo chequeo a fin de asegurarse la desaparición de la patología tratada. Tomando como ejemplo la diabetes, recomendará a su paciente reiterar periódicamente el control de su nivel de glucemia por el resto de su vida, ya que esta enfermedad, la Diabetes no es curable. Esto último indica que el ALTA de ese paciente es en realidad RELATIVA.

Todo este proceso descrito a grandes rasgos es actualmente aplicable a la conducta humana, mediante la PSICOLOGIA.
La psicología enfoca científicamente a la conducta. A pesar de haber llegado a ser una ciencia (no hace mucho) está en condiciones de ser aplicada a cualquier individuo pudiendo establecer un sicodiagnóstico apoyados en los signos de la conducta observable y de su historia personal.

En base a estos conocimientos, del mismo modo formular un PRONÓSTICO que nos indicará que, si el individuo sigue con su “programa” mental actual tenderá a determinados resultados. Dicho de otra manera a la reiteración de los mismos.
Justamente su característica de predicción facilita sustancialmente la prevención de comportamientos peligrosos, permitiendo tomar las medidas adecuadas para que no lleguen a ejecutarse.

Entrando de lleno al tema que nos conmueve profundamente hoy en día y tomando como ejemplo el caso del cuádruple homicidio de dos personas adultas y dos niños de la misma familia, estamos en condiciones de afirmar que las medidas judiciales que fueron tomados discrepan de los expuestos más arriba al confrontarlas con el modelo médico descrito.

Más allá de señalar quién o quiénes son los responsables de haber permitido la “morigeración” de la pena que aún estaba por cumplirse de un individuo con los antecedentes que ya son de público conocimiento y del que se sospecha ser el autor de estos crímenes, en ningún momento se tomaron los recaudos necesarios para considerar la peligrosidad del imputado.

Atento a estos hechos y sin temor a equivocarnos podemos afirmar que: ningún juez incluyendo a los miembros de la Suprema Corte de Justicia está en condiciones de permitir la inserción social de individuos cuya peligrosidad ponga en riesgo la vida de otros semejantes.
Más aún y yendo más lejos consideramos que tanto sea la morigeración de la pena como la libertad deberán estar sujetas a un previo análisis de su condición mental aún cuando hayan cumplido con el tiempo establecido judicialmente de su condena.

Esto último significa que el cumplimiento efectivo de una condena y el buen comportamiento demostrado durante el período de reclusión de ningún modo garantiza la conducta que ese individuo actuará cuando sea puesto en libertad.Las estadísticas de REINCIDENCIAS son realidades objetivas que abonan todo lo expuesto más arriba.
6/08/08
CONVICCION VS. LEALTAD

Jueves 17 de julio del 2008, hora 4 y cuarto de la madrugada, me encontró sentado frente a la pantalla del televisor presenciando en directo el debate que se daba en la Cámara de Senadores. Sin duda muchos ciudadanos estaban haciendo lo mismo y seguramente compartimos a esa hora el mismo sentimiento, INCERTIDUMBRE.

La votación de los legisladores había quedado empatada, treinta y seis de ellos decían que si y treinta y seis decían que no, la alternativa prevista para estos casos era que el presidente de la Cámara emitiera su voto, lo cual significa que la decisión de una persona inclinaría la balanza para uno u otro lado.
Minutos antes que esto ocurriera el Presidente del Senado dirigiéndose a los legisladores presentes los invitó a pasar a un cuarto intermedio a fin de reanudar el debate a su regreso con el propósito de alcanzar un mayor acuerdo, la moción del Presidente fue rechazada por ambas partes en pugna, obligándolo a emitir su voto.

Mas allá de si estoy de acuerdo o no al respecto de lo que decidió el titular del Senado, me parece mucho más importante destacar que estos mecanismos “legales” son en realidad los que ponen en peligro constante la paz social, cosa que hubiera sucedido si en lugar de un hombre como Cobos, la decisión la hubiera tomado el Vicepresidente anterior, “felpudo” preferido de Cristina.

Este acto de honradez que distingue a esta persona nos brinda la posibilidad de corroborar la veracidad de la teoría de la composición social que según Rosa Montero expresa afirmando: “Hay siempre una minoría de malvados, terroríficos y otra minoría de gente ética que se mantiene íntegra, aún en momentos caóticos. En el medio navega la inmensa mayoría que inicia su rumbo con buenas intenciones, pero luego inclinará su balanza hacia el lado que gire el entorno: si en el ambiente social reina la corrupción, se corromperá, más –si por el contrario- el ambiente es sano, avanzará”.

Utilizando su propio criterio trate de ubicar a los distintos personajes que protagonizaron este reciente conflicto tomando como parámetro la teoría de Rosa Montero. Es probable que una vez logrado poner en su lugar a los respectivos actores llegue a la misma conclusión que arribé yo mismo:
NO BASTA CON BARAJAR Y DAR DE NUEVO si los jugadores que tenemos en frente son los mismos, al igual que las reglas de juego.

Resulta muy ingenuo pensar que a partir de este revés que experimentó el Gobierno la actitud de los funcionarios de turno sea otra distinta a la que mostraron hasta ahora. La mayoría de las veces las personas no cambian sus conductas habituales y menos aún si continúan en el ejercicio del poder.
Lo que para muchos, lo ocurrido en el Congreso signifique un gran triunfo, que por si sólo convierta la soberbia del Ejecutivo en personas reflexivas, es una fantasía que se pueden ver en algunas películas.

El poder lo tienen ellos. Nosotros los ciudadanos se lo otorgamos, y como siempre sucede no sabemos que van hacer hasta el mismo momento en que se lo transferimos.

Esto es válido no sólo para este Gobierno sino para todos los que lo precedieron y los por venir. Cada vez que emitimos el voto eligiendo a un candidato, lo que en realidad estamos haciendo es firmarle un cheque en blanco sin más garantías que las promesas hechas durante la campaña.

Creer por último que la próxima elección nos traerá la solución, es confundir esperanza con estupidez.

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